La diabetes tipo 1 un diagnóstico inesperado

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Durante varias noches, observé a mi hija levantarse en varias ocasiones para ir al baño. Noté de forma repentina un aumento en la ingesta de líquidos. Su uniforme comenzó a quedarle grande y en su carita empezaron a notarse ojeras. Había perdido el apetito y se quejaba de dolor estomacal. Luego de identificar que algo no andaba bien, decidí llevarla al pediatra. En unas horas, nuestro mundo se estremeció con la noticia. Desde ese momento en adelante, debería inyectarse insulina para poder vivir. Mi hija, una niña totalmente saludable y sin problemas de sobrepeso, a los seis años fue diagnosticada con diabetes tipo I. Nuestra familia desconocía las causas. Jamás pensamos en la existencia de esta condición y menos en el giro que le daría a nuestras vidas. El sentimiento de culpa invadió nuestras vidas pensando que habíamos hecho algo para provocarlo. Una búsqueda activa de información nos llevó a entender que la diabetes tipo I es una condición autoinmune, sin una razón determinada, en la que el cuerpo pierde la capacidad de generar insulina.

La diabetes tipo I no está asociada al estilo de vida. NO HAY CURA. No se puede prevenir. No importa la edad del paciente, necesitará inyectarse múltiples dosis diarias de insulina para vivir. También deberá realizar varios cotejos de glucosa al día, alimentarse saludablemente y realizar actividad física a diario. No hay una ecuación perfecta ante este diagnóstico. Algunos días, todo estará bien; en otras ocasiones, necesitamos ser más proactivos. No es fácil el manejo diario de la condición. Ante este diagnóstico, solo la educación activa del paciente y el apoyo que reciba de su familia y quienes lo rodean harán que el tratamiento funcione efectivamente.

Cuando escuchamos hablar de diabetes, generalmente pensamos en personas adultas y nunca en que uno de nuestros hijos puede desarrollar esta condición de la que solo conocemos historias de terror. La mayoría de los casos que escuchamos son de personas con diabetes tipo II. Este tipo de diabetes está asociado al estilo de vida, el sobrepeso, la obesidad y otros factores que incapacitan la producción de insulina. Se puede diagnosticar a cualquier edad. Usualmente, quienes padecen de este tipo de diabetes no necesitan inyectarse insulina. Su tratamiento consta de una alimentación saludable, pastillas y ejercicio. Si el tratamiento no es efectivo, posiblemente el especialista recete insulina por algún tiempo. Es importante recordar que existen métodos de prevención: una alimentación balanceada y el ejercicio.

Algunos síntomas:

  • orina frecuente
  • sed excesiva
  • hambre o pérdida de apetito
  • olor frutal
  • pérdida de peso
  • náuseas
  • vómitos
  • dolor estomacal
  • cansancio extremo

La realidad es que cualquiera de estos tipos de diabetes puede tocarnos en cualquier momento y nuestra única alternativa es educarnos para manejar la condición. Un diagnóstico de diabetes no es una sentencia de muerte. Con un tratamiento efectivo, aseguramos una buena calidad de vida. Vivir con diabetes es aceptar vivir con un nuevo estilo de vida.